Curiosity

El Paseo Útil. Una mañana diferente.

Hoy es domingo. He quedado con mi marido para pasear juntos.

Como vivimos en la naturaleza, hemos decidido cambiar de entorno e irnos al lado del mar.

Es temporada de cruceros, y aprovecho que algunas zonas comerciales están abiertas para hacer algunas compras.

Tomamos un café acompañado de un pastelito de Lisboa en la zona del parque Santa Catalina. Siempre tengo la sensación que estamos de viaje, y observando la foto que está impresa en la pared, me imagino subida en el tranvía que la ocupa, con una mirada curiosa por todo lo que observo, y sintiendo el aire que acaricia mi cara.

Seguimos nuestro camino. En la avenida por la que camino hay una tienda con cuyo estilo he conectado últimamente. Pronto tendré mi primer “paseo consciente” oficial, y necesito algo de ropa para la ocasión. Opté por un pantalón de algodón holgado, y dos tops de materiales frescos. En colores tierra y beige. Me ayudará a estar bien anclada y centrada para dar lo mejor de mí.

Mi marido esperaba fuera cual guardaespalda. Ja, ja. Así se lo dije. Allí apoyado en la baranda, con brazos cruzados, gafas de sol oscuras y mirada fija en el interior de la tienda, tenía toda la pinta!!.
Una vez y elegí lo que iba a comprar, lo llamé para pedir su opinión. Siii. Además, asesor de moda. Ya saben… El paseo útil.

A la vuelta compré una tarrina de helado en una heladería italiana que estaba en el centro comercial donde aparcamos. Esta vez de yogurt y maracuyá. Algo exótico.

Iniciamos nuestro camino de regreso. Conducía yo. Me gusta conducir. Veía a lo lejos las montañas. Se acercaban lentamente a medida que subíamos por la carretera que nos llevaba de nuevo a casa.

Y de repente fui consciente del “estado de impermanencia” que los budistas tan integrado tienen en sus enseñanzas. Todo cambia. Todo pasa. Esto también. El tiempo es un tesoro.